Si no puedes dejar de pensar en tu ex deja de hacer esto…

Si te acuestas pensando en tu ex y te despiertas igual…

probablemente te está pasando esto.

Empiezas preguntándote:

¿Por qué me dejó?

¿Por qué estaba con otra persona?

¿Por qué no le dije aquello?

¿Por qué hice esto?

¿Por qué no hice lo otro?

Y cuanto más intentas entender, más preguntas aparecen.

Entonces buscas respuestas.

Y te respondes:

«Fue por esto.»

«O quizá por aquello.»

«Seguramente fue por lo otro.»

Pero ninguna explicación termina de convencerte del todo.

Y vuelves a las preguntas.

Y a buscar.

Y a pensar.

Y a darle vueltas.

Hasta que un día te das cuenta de que llevas semanas o meses atrapada en el mismo bucle mental.

Ese bucle que te acompaña mientras trabajas, cuando intentas dormir o cuando te despiertas a mitad de la noche y vuelves a pensar en lo mismo una vez más.

Es normal.

Es humano.

Pero también es agotador.

Porque quieres descansar.

Quieres dejar de pensar.

Quieres recuperar la paz.

Pasar página de una vez.

Y lo que se suele recomendar hacer y es probable que ya hagas es intentar relajarte. 

Mindfulness, meditación, relajar tu cuerpo, respirar profundamente. 

Y esto te puede ir bien, puede ayudarte…. un tiempo

Te puede funcionar un rato hasta que cualquier recuerdo dispara de nuevo la batidora que tienes en la cabeza. 

Mira, quedate un poco más y te voy a explicar porque pasa esto y como lo puedes solucionar de una manera que suele ser habitual. 

Cuando entras en un bucle mental, estas activa, agitada , tu energía sube.

Esto es normal, los seres humanos como ya explicó Fritz Perls, psiquiatra creador de la psicoterapia Gestalt, funcionamos con dos energías aparentemente opuestas.  Les llamo polaridades.

Como en la naturaleza el día sigue a la noche o al revés. 

Como tus músculos que se tensan y se relajan

O como cuando te mueves y te paras. 

Funcionas por activación y relajación. 

Y funcionas totalmente, no solo en tu cabeza, funcionas con tu mente y con tu cuerpo, son la misma cosa. 

Así que, cuando entrás en un bucle mental pasan dos cosas:

La primera que entras en activación, hay energía, hay fuerza, movimiento.

La segunda que todo esto está solo en una parte de tu cuerpo, la mente. 

Entonces, si en ese momento intentas relajarte como describía antes pues no va a funcionar porque estás negando la polaridad de la activación. Estás forzando una parte natural de tí.

Es como pretender que se haga de noche a las 12 del mediodía. 

Así que ya puedes intuir lo que hay que hacer. 

Vale, están todas esas preguntas y todas esas respuestas en tu cabeza, está la batidora que no para. 

Deja que siga y pon tu atención en el cuerpo.

Mueve tu energía con el cuerpo.

Respira con fuerza.

Camina rápido.

Sacude brazos y piernas.

Tensa y destensa los músculos.

Habla.

Canta.

Emite sonidos.

Salta si te apetece.

Muévete durante uno o dos minutos.

Después para.

Respira lentamente.

Observa tu cuerpo.

Descansa.

Y vuelve a repetir.

Actividad.

Descanso.

Actividad.

Descanso.

Las dos polaridades.

Lo que suele ocurrir cuando permites que ambos movimientos tengan espacio es que la energía deja de quedarse atrapada en la cabeza.

El cuerpo empieza a regularse.

La mente se calma.

Y muchas veces aparece una comprensión más profunda de lo que te está pasando.

No porque hayas pensado más.

Sino porque has dejado de luchar contra una parte de ti.

Y entonces aparece algo que quizá ahora mismo te parece imposible:

una calma real.

Y si sientes que necesitas ayuda para avanzar tras la ruptura, puedes pedirme una entrevista informativa gratuita de 20 minutos por videoconferencia. Te servirá a ti para informarte y a mí para estar seguro de que puedo ayudarte.

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