Conversar de manera positiva con nosotra/os misma/os
El diálogo interno con tu ex (parte 2). La proyección, descubrir un nuevo recurso gracias al cine.
Hola, este paso será la continuación natural del paso anterior. Es un paso muy importante y también difícil. Explicaré el ejercicio principal y una alternativa de progreso dentro del mismo ejercicio.
Primero, quiero recordar que, como dije al principio, cada uno de nosotros crea su propia realidad y el diálogo que nos atormenta en la cabeza obviamente es creación nuestra. Esto nos da el poder de recrearlo para conocernos mejor a nosotros mismos, puesto que depende de nosotros.
La condición básica es saber cómo creamos ese diálogo interno y está claro que lo hacemos imaginándolo y acelerando la velocidad del pensamiento. Por tanto, la primera acción que hay que llevar a cabo es la pausa. La segunda es hacerlo real, es decir, actuarlo, vivirlo con el cuerpo y el sentir.
El ejercicio anterior te abrió a estas posibilidades, pues al expresarte ante una silla vacía, siguiendo el guión propuesto, salimos de esa zona intermedia de fantasía y descubrimos nuestras sensaciones, nuestras emociones y el poder de pausar la velocidad de la imaginación.
Hoy os propondré que os sentéis en la silla vacía y que os identifiquéis con la persona de vuestro ex. Ojo, no para que seáis vuestro ex sino para que seáis la parte vuestra que está proyectada en esa persona.
Quizás voy muy rápido. Explico qué es el mecanismo de la proyección.
En el subtítulo de este paso os hablo de la proyección y del cine. Cuando vamos al cine, se proyecta una película en una pantalla blanca. De forma parecida, las personas hacemos lo mismo con las otras personas: proyectamos partes de nosotros mismos en los demás.
Recuperar esas proyecciones es ir a la pantalla e identificarnos con esa persona, es ser esa parte de nosotros que está fuera.
Desde esta base, empezaremos el ejercicio hablándole a la silla vacía como lo hacíamos en el paso anterior. Cuando estemos preparados, ocupamos la silla de nuestro ex y seguimos el siguiente guión, muy parecido al anterior.
- Nos presentamos. Hola, soy “x” y estoy aquí delante tuyo (describes la postura, la vestimenta y los detalles como lo habías hecho en la silla contraria). Haces una pausa y te dejas sentir cómo percibes tu cuerpo en este momento y lo expresas. Si sientes alguna emoción o la intuyes, también exprésalo.
- Continúa diciéndote a ti misma en la otra silla lo que quieras decir. Hazlo del mismo modo que lo hiciste en el paso anterior.
- Alterna las posiciones representando el diálogo que se da en tu imaginación.
Por ejemplo:
- Desde ti: «Te imagino vestido con un traje, serio y sentado con las piernas cruzadas. Siento en mi cuerpo un cosquilleo en el estómago y un peso en el pecho. Estoy enfadada y no entiendo por qué me has dejado. Te repito: ¿por qué? ¿por qué?»
- Desde tu ex: «Estoy sentado delante de ti con las piernas cruzadas, vestido con un traje y una expresión seria en la cara. Siento en mi cuerpo rigidez y tensión en la espalda. Diría que siento miedo. Te he dejado sin decirte por qué. No sé qué decirte, no eres para mí.»
Cambia de silla y entra y sal del rol cada vez que lo hagas y cada vez que en el que estás ya no tengas nada que añadir. Déjate llevar por lo que te venga y por tu intuición. No te limites.
Recuerda parar cada cierto tiempo y dejarte sentir, percibir tu cuerpo, tu posición corporal, las sensaciones. Esto te dará la información que necesitas expresar.
Pasado un tiempo de este diálogo que, recuerda, pretende representar el diálogo interior en tu cabeza, pausarlo y ampliar tu percepción al cuerpo y a tus emociones, vamos a representar la proyección. Para ello, vas a cambiar la forma de presentarte a ti misma de la forma en que te explico a continuación.
Sentada en la silla de tu ex te dirás a ti misma:
- «Soy la parte de ti que está proyectada en tu ex y que se expresa a través de tus recuerdos de él o ella». Añadirás lo que sea que percibas en tu cuerpo al presentarte de este modo, lo que sea que sientas y lo que quieras decir.
- Vuelves a la silla de ti misma y le dices a la otra silla: «Soy la parte de mí que se expresa contigo presente» y te expresarás del mismo modo.
- Continuarás el diálogo alternando las posiciones y, en cuanto te sea posible, le darás un nombre a cada una de las partes. Por ejemplo: «Soy la parte juzgadora» (refiriéndose a la de tu ex) o, refiriéndote a ti misma, «soy tu parte juzgada» o lo que sea que puedas identificar y nombrar. Seguirás con el diálogo desde este nuevo lugar.
Después de estas nuevas presentaciones, te propongo sentarte en la tercera silla, la del observador, y con la libreta en la mano, escribir lo que te venga, de lo que te des cuenta observando y recordando la dinámica del ejercicio que has llevado a cabo.
Después, puedes llevar a cabo una reflexión más profunda siguiendo este guión de preguntas acerca de cada una de las dos partes que has representado en las sillas.
- ¿Qué le pasa? ¿Qué siente? ¿Está enfadada, triste, frustrada? ¿Cuáles son sus miedos? ¿Qué teme?
- ¿Por qué se siente así? ¿Cree que no encontrará pareja? ¿Qué es importante para ella o él?
- ¿Qué quiere esa parte de ti? ¿Para qué lo quiere? ¿Qué necesita? Ahora que la ves con una cierta distancia, ¿qué le dirías? ¿Puedes y quieres darle lo que necesita?
Contesta escribiendo a las preguntas referidas a cada una de las partes y agrega la respuesta a esta pregunta final: ¿De qué te das cuenta?
Este ejercicio completo es un avance para conocerte a ti mismo/a.
Hazlo a tu ritmo y repítelo de tanto en tanto. Puede ser que te parezca complicado, pero cuando lo practicas es de gran ayuda.
Reconozco que es un ejercicio que es mejor realizarlo con ayuda profesional. No obstante, puedes llevarlo a cabo tú misma y consultar tus dudas por WhatsApp.
Recuerda que tú, yo, cualquier persona formamos nuestra manera de ser en base a diversas partes de nosotros que, en principio, tienen un interés común. Sin embargo, muchas veces se enfrentan y se desencuentran. Esto nos hace sentirnos carentes y buscar en los demás gran parte de lo que ya tenemos en nosotros mismos y que hemos perdido de vista.
Esta es la base del autoconocimiento, recuperar esas partes e integrarlas para sentirnos más completos y seguros.
Una ruptura de pareja es una situación que abre esa ruptura de nosotros mismos y esa es la herida que hay que sanar para avanzar tras la ruptura de pareja.
Como complemento al ejercicio y para potenciarlo, representa los diálogos como si estuvieras viviéndolos en el momento, en presente. Utiliza tiempos verbales presentes y vive más intensamente la representación que en el fondo es la realidad de lo que te pasa.
En el próximo paso y último, añadiré unas cuestiones finales y os daré un par de ejercicios para reforzar los pasos dados hasta ahora.
¡Hasta entonces!
Saludos.
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