Ejercicio: Parar la Mente
Introducción
El nombre de este ejercicio puede resultar engañoso. Te lo confieso: no vamos a parar la mente, sino a darle un espacio. Más precisamente, vas a darte un espacio para ti, para tu mente, y para descubrir una facultad que te ayudará en este proceso.
Para este ejercicio partimos de varias premisas.
Primero, estamos en el presente, vivimos en el presente. Nuestra vida no transcurre en el pasado; podemos recordarlo y fantasear sobre él, pero ya no podemos vivir en él. Todo lo que vivimos ocurre en el momento presente.
De igual modo, estamos en el aquí. ¿Qué es el aquí? El aquí es el lugar donde vivimos el presente, y ese lugar no es otro que nosotros mismos. Este nosotros mismos es nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro sentir.
Esto es exactamente lo que significa decir estar en el Ahora y estar en el Aquí.
Cuando no podemos quitarnos a nuestro ex de la cabeza, nos estamos refiriendo a una vivencia que ocurre en el aquí de nuestros pensamientos, en el aquí de nuestro cuerpo y en el aquí de nuestro sentir. Estamos recordando algo que fue y pasó, pero lo hacemos en el ahora y lo hacemos nosotros, en el momento presente.
Como lo hacemos nosotros, eso quiere decir que es nuestra responsabilidad, que puede estar bajo nuestro control y, esto es muy importante, tiene una finalidad, tiene una intención positiva, responde a una necesidad.
Más adelante exploraremos esta finalidad positiva de lo que aparentemente es un enganche.
Para entender cómo funcionamos, debemos comprender que tenemos una capacidad que podemos desarrollar y que es extremadamente poderosa en situaciones como la que nos ocupa. Es la capacidad de darnos cuenta de lo que nos ocurre en nuestro mundo interior y en el mundo exterior. Es una capacidad de percibir y de percibirnos que requiere de un instrumento que nos será de gran utilidad: nuestra capacidad de atención.
La capacidad de atención funciona en doble sentido: puede ser llamada por algo que me pasa a mí o en el mundo que me rodea.
Ejemplo: voy al dentista, me quita una muela y cuando la anestesia desaparece, “me llama” la atención el dolor de la herida.
La capacidad de atención puede ser dirigida: pongo atención en un paisaje y la centro en un punto concreto.
La capacidad de atención es como un foco que se centra en algún punto e ilumina una determinada zona, pero puede ser dirigida hacia otras zonas.
La capacidad de atención es una parte de nuestra capacidad de percibirnos y darnos cuenta, y la capacidad de darme cuenta es parte de mí: yo (en este caso tú) eres quien se da cuenta.
Por medio de tu atención a lo que percibes.
Sumemos estos ingredientes que en un esquema quedarían así:
- Yo – me doy cuenta
- Ahora en este momento presente
- Si pongo atención
- Percibo
- Mi aquí de mí y al mundo que me rodea
En este último punto hay que añadir que yo puedo percibir, puedo poner atención y puedo darme cuenta de mí y del mundo que me rodea en tres áreas principales, a saber:
Mundo Interno
Mis sensaciones corporales (peso, tensión, temperatura, picor, zonas del cuerpo que puedo percibir, etc.).
Mundo Externo
Todo aquello que percibo con los sentidos: lo que veo, lo que oigo, lo que degusto, lo que toco, lo que huelo.
Mundo Intermedio
Todo aquello que ocurre en mi mente: mis fantasías, pensamientos, lo que recuerdo, lo que planifico, lo que anticipo, lo que me explico, lo que dialogo, etc.
Y esto es lo que vamos a entrenar con el siguiente ejercicio.
Vamos a entrenar:
- Estar en el presente
- Estar en el aquí
- Ser yo (tú en este caso)
- Desarrollar la atención
- La capacidad de darme cuenta
Ejercicio
Escoge un lugar de tu casa en el que puedas estar sola y sentada en una silla con vistas a un balcón o ventana. El ejercicio consistirá en poner atención al mundo externo y a tu mundo interno alternativamente.
Empezaremos con los ojos abiertos y dirás la frase: «Me doy cuenta de…» y añadirás lo que sea que veas con tus ojos y en lo que puedas fijar la mirada mientras dices la frase.
Ejemplo: «Me doy cuenta de que veo a un vecino colgar la ropa.»
A continuación, cerrarás los ojos y pondrás atención en lo que escuchas con tus oídos y dirás la misma frase completándola con lo que escuchas.
Ejemplo: «Me doy cuenta de que escucho el sonido de un coche lejano.»
Seguirás con los ojos cerrados y pondrás atención en una sensación corporal simple de peso, temperatura, tensión o similar.
Ejemplo: «Me doy cuenta de que siento mi pie izquierdo frío.»
Lo siguiente será poner atención en la zona de tu mente y darte cuenta de lo que estás fantaseando.
Ejemplo: «Me doy cuenta de que fantaseo con una imagen de mí misma diciendo que esto es una tontería.» (puede ser una imagen o una voz)
A continuación, abrirás los ojos y volverás a repetir el proceso. Puedes añadir en el campo de tu atención el sentido del tacto aplicando la frase de la misma manera:
Ejemplo: «Me doy cuenta de que mis dedos tocan una mesa.»
El ejercicio puedes realizarlo durante un tiempo corto de 5 minutos y repetirlo a diario o varias veces al día. Puedes incorporarlo en tus rutinas para hacerlo más ameno y, por ejemplo, si te estás lavando los dientes, abrir y cerrar los ojos alternativamente y decir mentalmente la frase “me doy cuenta de…” seguida de la sensación corporal (por ejemplo, el cepillo frotando los dientes), la percepción de mis sentidos (como el sonido del frotar), la actividad en mi mente (por ejemplo: «Me doy cuenta de que recuerdo una imagen, una voz», etc.).
Si estás en la cocina, puedes incorporar el sentido del gusto y darte cuenta de tus sensaciones cuando pones atención en él.
Recuerda alternar tus zonas para darte cuenta entre el mundo exterior, interior y zona mental.
Saludos!!